Un toxicómano roba las llaves de una iglesia de Santiago y obliga al cura a cambiar la cerradura

El suceso tuvo lugar este pasado domingo, día 16 de febrero, durante la clase de catequesis celebrada en la capilla de Santa Marta
Un toxicómano roba las llaves de una iglesia de Santiago y obliga al cura a cambiar la cerradura
Capilla de Santa Marta

En una semana marcada por las reuniones vecinales y el deseo de tomar acción en la notoria problemática que se vive en el área, Santa Marta lamenta un nuevo suceso que evidencia la permanente sensación de inseguridad que vive el barrio compostelano.

 

"Nos pidió comida y cuando fuimos a buscarla ya nos había robado"

Según relata a este periódico el cura de su parroquia, José Manuel Álvarez —mucho más conocido entre los vecinos como el 'Padre Chévere'—, los hechos tuvieron lugar este pasado domingo, día 16 de febrero, durante las clases de catequesis que se imparten en la pequeña capilla de la calle Monte de Conxo. 

 

Padre chevere
El párroco de Santa Marta, José Manuel Álvarez (Padre Chévere), durante una entrevista para Diario Compostela. Foto de Eladio Lois

 

Justo en el momento en que se estaba produciendo el recuento de los donativos, un joven toxicómano —de sobra conocido por los vecinos, tal y como apuntan los asistentes regulares de las misas en el barrio— irrumpió en el tempo para pedir auxilio al párroco: "Ayúdame, tengo hambre", le dijo al Padre. El sacerdote, como siempre hace, accedió a prestarle la asistencia que necesitaba.

 

El clérigo le pidió que esperase al fondo de la iglesia, donde se ubica el Sagrado Corazón de Jesús, pero el muchacho insistía una y otra vez en hacerlo dentro de la sacristía; el lugar donde se guarda el dinero que se recolecta durante las ceremonias religiosas y donde en ese momento se encontraba la señora Concha, quien se encarga de cuidar la iglesia y abrir sus puertas cuando hay misa. Por desconfianza, dado que lo conocía y sabía cuáles podían ser sus intenciones, el Padre Chévere se negó.

 

"Le pedimos que esperara fuera, pero insistió mucho en que quería entrar a la sacristía porque decía que quería ponerle una misa a su padre fallecido", cuenta el cura. Sin embargo, continúa, "también se percató de que en el altar estaba el bolso de Concha", así que acabó aceptando quedarse fuera para robarlo mientras la parroquiana y el clérigo preparaban en el interior de la habitación privada el donativo que le iban a hacer al mendigo.

 

Cuando el cura y la parroquiana salieron de la sacristía con el donativo que le iban a hacer, este "ya había volado", explican. "A la señora le dio un ataque de ansiedad tremendo al darse cuenta de que había sido víctima de un robo, pensé que se me moría", apunta el sacerdote.

 

A la señora le dio un ataque de ansiedad tremendo al darse cuenta de que había sido víctima de un robo, pensé que se me moría

 

Las personas que se encontraban en la zona llamaron de inmediato a la Policía Local para denunciar el presunto hurto, pero hasta ahora no ha sido localizado ni el bolso ni el supuesto ladrón. 

 

"La anciana no llevaba más de 10 euros, pero tenía las llaves de la capilla"

Lo traumático de este delito no fue el golpe económico que supuso para la víctima, ya que, tal y como apuntó el propio Padre Chévere, "la anciana no llevaba más de 10 euros". El gran problema es que, como la señora se encargaba de abrir la iglesia cuando había misa, el bolso sustraído contenía en su interior las llaves del templo. "Hubo que cambiar las cerraduras", recalca el clérigo, quien completó esta labor de refuerzo de la seguridad este pasado martes. 

 

Capilla de Santa Marta
Exterior de la capill

 

Con la vivienda de la señora, se siguió el mismo procedimiento. "Ella vive sola y estaba muy preocupada porque alguien pudiera entrar en su casa, pero ya hemos podido cambiar su cerradura también".

 

Ha habido casos de robos con fuerza

El cura reconoce que no es la primera vez que sucede algo así. Hace un tiempo, otro joven con problemas de adicción a las drogas allanó el templo para robar los donativos después de romper la cerradura de la puerta con un martillo. "Habíamos cambiado la cerradura hace poco para estar más seguros", señala el sacerdote.

Un toxicómano roba las llaves de una iglesia de Santiago y obliga al cura a cambiar la cerradura

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