El ultrafondista leonés Iván Álvarez ha tenido que poner fin a su desafío de completar el Camino de Santiago en tiempo récord, un reto titánico que lo llevó al límite físico y mental. Este jueves, 3 de abril, tras completar su última etapa de 68,5 kilómetros, Álvarez llegó a la Catedral de León, donde fue recibido entre aplausos por más de un centenar de personas, incluidas su familia, amigos y seguidores.
«Estoy cansadísimo, mi cuerpo no da más de sí», confesaba el atleta, visiblemente emocionado. Las molestias en el pie y un cuádriceps completamente inflamado fueron los principales motivos de su retirada. «El pie es una bola, si me quito la zapatilla…», comentaba en tono resignado, aunque satisfecho por haber llegado hasta su ciudad natal.
El reto de Álvarez consistía en recorrer los casi 800 kilómetros del Camino Francés desde Saint-Jean-Pied-de-Port hasta Santiago de Compostela en menos de seis días y medio, superando el actual récord mundial (6 días, 10 horas y 15 minutos). Sin embargo, a partir del tercer día, los problemas físicos comenzaron a pasar factura y la odisea se convirtió en una batalla contra el dolor.
A pesar de la dureza del desafío, el corredor quiso al menos alcanzar León antes de detenerse, una decisión en la que también pesaron factores logísticos y personales. «Mi mujer, que ha sido mi mayor apoyo, está embarazada y tenía que volver a trabajar. Se me iban a ir muchos más días, no podía mantener este ritmo, ni contaba ya con la logística. Había que tomar una decisión y creo que he hecho lo correcto», explicó.
El leonés había invertido un año entero de preparación para afrontar el reto, enfrentándose a más de 12.000 metros de desnivel acumulado. Aunque no ha conseguido batir el récord, no cierra la puerta a volver a intentarlo: «Si vuelvo, lo haré aprendiendo de los errores. Esto requiere un nivel de planificación enorme, pero la bandera que llevaba era para llegar hasta Santiago, así que espero que algún día lo consiga».
Durante su despedida, Álvarez quiso agradecer el apoyo recibido tanto en las distintas etapas como a través de mensajes en redes sociales. «No he podido ni contestar a todos. No me imaginaba tanto cariño. Veo emoción en muchas caras, y eso me llena», dijo emocionado.
Además, confirmó que su intento de récord está siendo documentado y que pronto verá la luz en formato audiovisual. «Intentarlo ya era un sueño. Pero poder dejar constancia de ello en un documental, también lo es».