El turismo de cruceros no deja de crecer en la ciudad de A Coruña, pero la duda es qué hacen los pasajeros al desembarcar: monumentos, compras o Santiago de Compostela son las principales ofertas.
Más de 400.000 personas llegaron a A Coruña a bordo de un crucero en 2024, el doble que dos años antes; es un turismo que ya representa un importante porcentaje en una ciudad que sumó el año pasado 1,3 millones de pernoctaciones.
Los cruceristas desembarcan en el muelle de Trasatlánticos -excepto en los días en que llegan varios barcos, que se reparten por otros muelles- y su primera parada es la Marina, donde las empresas pelean por ser las elegidas.
Allí, cada mañana, hay una serie de autobuses y guías que plantean varias alternativas, aunque no son pocos los que deciden explorar la ciudad por su cuenta, pues llegan a un punto céntrico en pleno casco histórico que da acceso a los lugares más emblemáticos.
Otra opción es contratar excursiones organizadas, que para la ciudad valen unos 25 euros y para Santiago de Compostela suben a 35, siempre en grupos, pues hay alternativas privadas más caras.
Pero existen también autobuses gratuitos, el secreto es que llevan directamente a zonas de compras, como centros comerciales en la ciudad o 'outlets' en el área metropolitana; estos garantizan la llegada de los cruceristas, en ocasiones a puntos lejanos en los que luego dependen de los propios establecimientos para poder volver.
Entre las rutas urbanas, una de la más populares es la de la empresa Tours4Cruisers, que propone visitar dieciséis lugares de la ciudad a lo largo de dos horas y media.
Los visitantes empiezan en los jardines de Méndez Núñez -muy próximo al muelle-, donde ven el Obelisco y la Marina antes de empezar la ruta en autobús hasta la primera parada: el jardín de San Carlos y el castillo de San Antón.
Ahí también tienen una parte del paseo marítimo -que tiene doce kilómetros- o la torre de control de Salvamento Marítimo.
La siguiente parada, y que la propia empresa anuncia como principal, es la Torre de Hércules, que está junto al parque de los menhires -antiguo lugar de fusilamiento franquista-, o varios museos como la Casa de los Peces y la Casa del Hombre.
Continúan hacia las playas de Orzán y Riazor antes de pasar por el estadio del Deportivo y acercarse al obelisco Millennium, donde la siguiente parada es una estatua de un pulpo en cerámica, que se ha convertido en un lugar emblemático para este turismo, por lo curioso del monumento y por las vistas desde ahí.
La última de las paradas es el monte de San Pedro, desde donde se ve toda la ciudad en su conjunto, y es la previa a regresar a la céntrica plaza de Pontevedra, donde los cruceristas quedan libres para el resto de la jornada.
Este mes de septiembre A Coruña se convierte en la primera ciudad de Galicia en aplicar la tasa turística, un impuesto de entre 1 y 2,5 euros cada noche que, sin embargo, para los cruceros no se aplicará hasta el 1 de enero de 2026.
Hay otros cuatro supuestos con cuota cero, aunque permanente en este caso: asistentes a congresos o actividades formativas, menores de edad, personas hospitalizadas y sus acompañantes y participantes en programas sociales de acogida o emergencia.
A partir del próximo mes de enero se podrá comprobar si el turismo de cruceros se resiente por esta medida o, por el contrario, continúa con normalidad.